| ¿Quién
fue Bolívar?, ha sido la pregunta que desde niño me da vueltas y vueltas
en el cerebro. Según él mismo, fue un alfarero de Repúblicas: creador
de [la Gran] Colombia (Venezuela, Nueva Granada y Ecuador), de las
Repúblicas del Perú y Bolivia. Pero sobretodo lo fue de la Libertad de
los pueblos Latinoamericanos. Bolívar es el único hombre del mundo a
quien en vida se le ha dado el título honorable de Libertador, no sólo
por el pueblo, sino legalmente. Para Simón, que amaba y sentía y
afición hacia la gloria, ser Libertador era el título más honroso en el
mundo. ¿Quién fue Simón Bolívar?. Diríamos, enciclopédicamente, que
fue un excepcional militar, estadista y filósofo, entre muchos otros
adjetivos. Pero Simón fue sobretodo un idealista, un soñador. Un hombre
con un corazón demasiado grande para este mundo, un hombre que ofreció
su vida para construir naciones duraderas, para sembrar la educación de
los pueblos, para ver germinar las nuevas potencias mundiales, para sacar
de la pobreza al campesino, para dar libertad al esclavo, para construir
una Latinoamérica llena de prosperidad. Si revisamos la historia del
Libertador, notaremos las grandes injusticias en su contra, la traición
de sus amigos, los intentos de asesinato, la destrucción de su Colombia...
y a todos ellos, Simón los perdona.
Simón fue un idealista. Deseaba en lo más
profundo de su ser la unión de todos los países americanos, aunque
estaba conciente de que ésto era imposible. Sin embargo, anhelaba que las
repúblicas formaran una Liga, una especie de congreso de todos los
países Latinoamericanos desde México hasta la Argentina. Quería un
Poder Moral que velara por las buenas costumbres y por la buena educación
de los niños. Soñó con Colombia, la gran nación formada por las
provincias de Venezuela, Nueva Granada y Quito. Fantaseó con la libertad
de indios y esclavos. Ninguno de estos proyectos duró demasiado, a pesar
de lo revolucionarios e innovadores que eran. De hecho, el Poder Moral
nunca llegó a plasmarse en una constitución hasta ahora. Bolívar fue
idealista, pero también visionario, y sabía que planteaba estas
propuestas porque eran fundamentales para la consolidación de repúblicas
fuertes y duraderas. Bolívar quería mucho a su patria, pero tenía una
visión continental, como nadie la tuvo en su época. Estaba conciente que en la unión está la fuerza, y fue su consigna de vida.
Lamentablemente, nadie lo quiso oír, todos se cerraron en sus intereses,
en sus tierras, en su licor, en sus privilegios, y resolvieron deshacerse
de Simón. Así, la historia del siglo XIX de Venezuela no es muy
diferente a la de Colombia o a la de Ecuador: luchas intensas por el
poder, guerras civiles, muertes, muertes, muertes... y nada cambiaba. Las
Repúblicas fuertes que algún día soñó Bolívar se convirtieron en un
desastre. Un desastre que aún no termina, lamentablemente, en toda Latinoamérica.
Construir Repúblicas no es fácil, y menos
llevar la Libertad a los pueblos. La independencia de Venezuela costó
sacrificar las valiosas vidas del Generalísimo Francisco de Miranda y de
Manuel Piar; así como perder muchísimas otras en los campos de Batalla:
Ricaurte, Girardot, Cedeño, Anzoátegui, Plaza; atravesar las más
advedsas condiciones naturales desde los eternos ríos de los llanos
apureños en época de lluvia, hasta los más empinados suelos y fríos
parajes de la cordillera andina. Pero para el Libertador, esto era
estrictamente necesario si la meta era la Libertad. Un día dijo que era
el hombre de las complicaciones, y sí que lo era: perdió dos Repúblicas
hasta lograr establecer la tercera, y vivió muchísimos momentos en los
cuales cualquier persona hubiera perdido la cordura. Aún así, él se
mantenía siempre sereno y muy esperanzador, como son los casos del
Manifiesto de Cartagena (Pérdida de la Primera República) y el
Manifiesto de Carúpano y la Carta de Jamaica (Pérdida de la Segunda
República), efrentándose en éstas dos últimas a situaciones contrarias
como el alzamiento de militares "amigos" contra su autoridad,
atentados contra su vida y subsistir en la miseria económica. A pesar de
todas las circunstancias, soltaba un esperanzador: Dios conceda la victoria a la
constancia.
El Libertador amaba la Libertad y la
igualdad, principios russonianos que entraron en vigencia con la
Revolución Francesa, y muy conversados con su maestro fraternal, Simón
Rodríguez. También era fiel seguidor de Montesquieu (Pensador político
de la Ilustración, siglo XVIII), y por eso concordaba con él acerca del
sufregio universal, libertad de culto, libertad de expresión y,
sobretodo, la división de los poderes. Y también, como Montesquieu,
Bolívar sentía profunda admiración por la constitución inglesa y por
la Monarquía de aquel país. Bolívar toma como punto de partida esta
Carta Magna del Reino Unido para desarrollar la constitución de una
República venezolana fuerte, pero no para hacer una fotocopia (como lo
había sido la constitución de 1811 de la carta magna estaunidense).
El Libertador la admiraba porque la constitución inglesa es el reflejo de la propia sociedad y
naturaleza de ése país, y precisamente para construir naciones duraderas
las leyes deben adaptarse a los rasgos del lugar, y así no construir así castillos en
el aire. A partir de aquí, Bolívar edificó la constitución ideal
para Venezuela, la que hizo frente al Congreso Constituyente de Angostura,
en 1819, justamente para echar a la basura la irrealista carta magna que
se había hecho en 1811. Y ésta constitución robusta que se aprobó, fue
la que de verdad le sirivió a la República, aunque no se admitieran
algunas recomendaciones del Libertador, como el Poder Moral y la libertad
de los esclavos. Aún así, la nueva ley era ya una gran victoria
bolivariana.
Para construir esas Repúblicas fuertes,
Bolívar quería mantener una sólida economía basada en la agricultura.
Por ello, en su agenda estaba presente repartir las tierras de los
terratenientes a los campesinos. Pero aquí se enfrenta Bolívar contra la
oligarquía criolla, la misma que para mantener sus privilegios no quiso
aprovar la liberación de los esclavos. Los intereses de los oligarcas
eran muy fuertes así como su poder, y poco a poco éstos se fueron
distanciando del Libertador. Santander pasó a ser un estorbo y luego un
conspirador contra Colombia. Páez fue convencido y forma parte del movimiento
separatista de La Cosiata. Pronto, Bolívar pierde el respaldo de los que
hasta hace poco era sus amigos. Atentan contra su vida, sin éxito.
Asesinan al Mariscal Sucre en Berruecos. Con ello, Bolívar queda
destrozado ante la pérdida de su discípulo y sucesor. A partir de allí,
Simón ya no será nadie y morirá abandonado en Santa Marta. Las
Repúblicas que tanto se había empeñado por hacer fuertes y duraderas,
se separarían (Como el caso de la Gran Colombia), y entrarían en épocas
de oscuridad, guerra y muerte. Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia
y Panamá vivirán una historia amarga de la cual todavía no se
recuperan.
Darío Carpio
Caracas, 13 de Marzo de 2003 |