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Mafalda,
la recordada y famosa niña creada por el humorista Quino, alguna vez rió
al ver el significado de democracia en el diccionario: régimen
político en el cual el pueblo ejerce soberanía. Y no es para menos,
democracia es un término que ha sido bastante prostituido en toda su
historia política desde Grecia hasta la actualidad.
Democracia
ha sido un término bastante reciente en nuestra historia política. Si
bien sus inicios se remontan al año 1941, con el Presidente Isaías
Medina Angarita, no sería hasta 1958 que la democracia pasara a ser un término
político y luego constitucional. Irónicamente, el primer presidente de
la democracia venezolana, fue el que fraguó el golpe de estado que derribó
a Medina Angarita, y que sus consecuencias históricas llevaran a
Venezuela a la dictadura de Pérez Jiménez. Y es que la historia de la
democracia venezolana está llena muchas contradicciones. Durante los
primeros gobiernos democráticos, el estado debió contrarrestar a una
feroz guerrilla, de la que abusó enormemente. Entre suspensión de garantías,
manifestaciones reprimidas y digepoles en las calles, que se recogen de
manera genial en la novela de Adriano González León País Portátil,
democracia parecía un verbo sin conjugar, una oración sin sentido. Llena
de ta’ baratos, viernes negro, crisis económicas, y sobretodo del 27 de
Febrero, la experiencia democrática se ha transformado en un trauma en el
que cada 8 de 10 venezolano se encuentra en estado de pobreza. ¿No en
vano? dijo el ex presidente Rafael Caldera, luego del golpe de estado del
4 de Febrero: “Es difícil pedirle al pueblo que se inmole por la
libertad y la democracia cuando piensa que la libertad y la democracia no
son capaces de darle de comer”. Como nota curiosa, él mismo ha sido
partícipe en dos períodos democráticos, y nada hizo por solucionarlo.
Sin
embargo, a pesar del trauma de la democracia, los venezolanos siguen
creyendo en ella. De hecho, es el tercer país de Latinoamérica en donde
sus habitantes prefieren la democracia a cualquier otro tipo de régimen
político. Muy satisfactorio para una nación que no hace muchos años
prefería volver a una dictadura perejimenista.
Aún así, sin duda, la actual democracia venezolana
se ha fortalecido, y lo mejor, se ha profundizado. Democracia ya no es una
palabra que causa tanta risa. Actualmente, pensamos, actuamos y vivimos
bajo una sólida democracia la cual siempre tenemos que vigilar, siempre
debemos cuidar y siempre debemos proteger. El barco de la nueva democracia
partió hace un tiempo, ¿Quieres abordarlo tú también?.
Darío
Carpio
Valencia, 14 de Octubre de 2003 |