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En nombre de Dios todo Poderoso, Amén. Yo,
Simón Bolívar, Libertador de la República de Colombia, natural de la
ciudad de Caracas en el Departamento de Venezuela, hijo legitimo de los señores
Juan Vicente Bolívar y María Concepción Palacios, difuntos, vecinos que
fueron de dicha ciudad, hallándome gravemente enfermo, pero en mi entero
y cabal juicio, memoria y entendimiento natural, creyendo y confesando
como firmemente creo y confieso el alto y soberano misterio de la Beatísima
y Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo tres personas
distintas y un solo Dios verdadero: y en todos los demás misterios que
cree, predica y enseña nuestra Santa Madre Iglesia Católica Apostólica
Romana, bajo cuya fe y creencia he vivido y protesto vivir hasta la
muerte, como Católico fiel Cristiano, para estar prevenido cuando la mía
me llegue con disposición testamental, bajo la invocación divina, hago,
otorgo y ordeno mi Testamento en la forma siguiente:
1° Primeramente encomiendo mi Alma a Dios
nuestro Señor que de la nada la crió, y el cuerpo a la tierra de que fue
formado, dejando a disposición de mis albaceas el funeral y entierro, y
el pago de las mandas que sean necesarias para obras pías, y estén
prevenidas por el gobierno.
2° Declaro: fui casado legalmente con la
Sra. Teresa Toro, difunta, en cuyo matrimonio no tuvimos hijo alguno.
3° Declaro: que cuando contrajimos
matrimonio, mi referida esposa, no introdujo a él ningún dote, ni otros
bienes, y yo introduje todo cuanto heredé de mis padres.
4° Declaro: que no poseo otros bienes más
que las tierras y minas de Aroa, situadas en la provincia de Carabobo, y
unas alhajas que constan en el inventario que debe hallarse entre mis
papeles, las cuales existen en poder del Sr. Juan de Francisco Martín,
vecino de Cartagena.
5° Declaro: que solamente soy deudor de
cantidad de pesos a los señores Juan de Francisco Martín y Powles y
Compañía, y prevengo a mis albaceas que estén y pasen por las cuentas
que dichos Señores presenten y las satisfagan de mis bienes.
6° Es mi voluntad: que la medalla que me
presentó el Congreso de Bolivia a nombre de aquel pueblo, se le devuelva
como se lo ofrecí, en prueba del verdadero afecto, que aún en mis últimos
momentos conservo a aquella República.
7° Es mi voluntad: que las dos obras que
me regaló mi amigo el señor general Wilson, y que pertenecieron antes a
la biblioteca de Napoleón tituladas "El Contrato Social" de
Rousseau y "El Arte Militar" de Montecuculi, se entreguen a la
Universidad de Caracas.
8° Es mi voluntad: que de mis bienes se le
den a mi fiel mayordomo José Palacios la cantidad de ocho mil pesos, en
remuneración a sus constantes servicios.
9° Ordeno: que los papeles que se hallan
en poder del señor Pavageau, se quemen.
10° Es mi voluntad: que después de mi
fallecimiento, mis restos sean depositados en la ciudad de Caracas, mi país
natal.
11° Mando a mis albaceas que la espada que
me regaló el Gran Mariscal de Ayacucho, se devuelva a su viuda para que
la conserve, como una prueba del amor que siempre he profesado al
expresado Gran Mariscal.
12° Mando a mis albaceas se den las
gracias al señor general Roberto Wilson por el buen comportamiento de su
hijo el Coronel Belford Wilson, que tan fielmente me ha acompañado hasta
los últimos momentos de mi vida.
13° Para cumplir y pagar éste mi
testamento y lo en él contenido, nombro por mis albaceas testamentarios,
fideicomisarios, tenedores de bienes a los señores general Pedro Briceño
Méndez, Juan de Francisco Martín, Dr. José Vargas, y el general
Laurencio Silva, para que de mancomún et insolidum entre en ellos, los
beneficien y vendan en almoneda o fuera de ella, aunque sea pasado el año
fatal de albaceazgo pues yo les prorrogo el demás tiempo que necesiten,
con libre, franca, y general administración.
14° Y cumplido y pagado este mi testamento
y lo en el contenido instituyo y nombro por mis únicos y universales
herederos en el remanente de todos mis bienes, deudas, derechos y
acciones, futuras sucesiones en el que haya sucedido y suceder pudiere, a
mis hermanas María Antonia y Juana Bolívar, y a los hijos de mi finado
hermano Juan Vicente Bolívar, a saber, Juan, Felicia y Fernando Bolívar,
con prevención de que mis bienes deberán dividirse en tres partes, las
dos para mis dichas hermanas, y la otra parte para los referidos hijos de
mi indicado hermano Juan Vicente, para que lo hayan, y disfruten con la
bendición de Dios.
Yo revoco, anulo, y doy por de ningún
valor ni efecto otros testamentos, codicilos, poderes y memorias que antes
de este haya otorgado por escrito, de palabra o en otra forma para que no
prueben ni hagan fe en juicio, ni fuera de él, salvo el presente que
ahora otorgo como mi última y deliberada voluntad, o en aquella vía y
forma que más halla lugar en derecho. En cuyo testimonio así lo otorgo
en esta hacienda San Pedro Alejandrino de la comprensión de la ciudad de
Santa Marta a diez de diciembre de mil ochocientos treinta.
Y S. E. el otorgante, a quien yo el
infraescrito, Escribano Público del Número, certifico que conozco, y de
que al parecer está en su entero y cabal juicio, memoria y entendimiento
natural, así lo dijo, otorgó y firmó por ante mí en la casa de su
habitación y en éste mi Registro Corriente de Contratos Públicos siendo
testigos los señores general Mariano Montilla, general José María Carreño,
coronel Belford Hinton Wilson, coronel José de la Cruz Paredes, coronel
Joaquín de Mier, primer comandante Juan Glenn y el Dr. Manuel Pérez
Recuero, presentes.
SIMON
BOLIVAR.
Ante
mí
José Catalino Noguera, Escribano Público. |