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Entre los tantos levantamientos que se
producen en los primeros años de la democracia, uno de los más cruentos
es la insurrección cívico-militar de Puerto Cabello, mejor conocida como
“Porteñazo”.
La acción se inicia el 2 de Julio de 1962
con una sublevación en la base naval de Puerto Cabello. Apenas el
gobierno nacional se entera del intento de golpe, para controlar la
situación envía efectivos de la Fuerza Aérea y del Ejército, quienes
bombardean y rodean la ciudad. Combates frontales entre las fuerzas
insurrectas y las leales al gobierno se producen durante 24 horas dejando
un saldo sin precedentes de 400 muertos y 700 heridos.
El día 3, el Ministerio de Relaciones
Interiores anuncia que las Fuerzas Armadas leales al gobierno ha puesto
fin a la rebelión. El día 6, son trasladados a prisión los jefes
insurrectos, el Capitán de Navío Manuel Ponte Rodríguez, el Capitán de
Fragata Pedro Medina Silva y el capitán de Corbeta Víctor Hugo Morales.
Más tarde se comprobará la participación de activistas ligados al
Partido Comunista de Venezuela y se dará inicio en el seno de las Fuerzas
Armadas un proceso de depuración de aquellos oficiales ligados o
sospechosos de simpatías con la izquierda.
Como dramático testimonio de esos días ha
quedado este registro del fotógrafo venezolano Héctor Rondón. La imagen
es publicada por la revista Life, se hace merecedora del premio Pulitzer
ese año, y le da la vuelta al mundo a través de las agencias de
noticias. La imagen del soldado herido que busca protección en el cuerpo
del padre Padilla se convierte en un símbolo contra la violencia
política de los años sesenta.*
Extraído de “Historia de Venezuela en Imágenes”. Capítulo
VII, Fascículo 22, Página 264.
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